El límite en el cielo

Cada vez son más años los que pasan desde aquel terrible abril de 2003. Por aquel entonces, la guerra de Irak se fraguaba dejando consigo un país completamente en ruinas y caos.

Durante la toma de Bagdad por parte de EEUU murieron tres periodistas de la prensa internacional que se refugiaban en el Hotel Palestina. Un disparo de un tanque y tres responsables del Ejército estadounidense decidieron sobre la vida de estas personas y, tristemente, así perdía la vida José Couso.

Este fue el escenario de lo que se consideran delitos contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado, que a nivel internacional se insta a perseguir, condenar y sancionar. Hoy, en nuestro país, estos delitos han sido silenciados, humillados e ignorados. La reforma de la ley de jurisdicción universal que se impulsó en el 2014 ha obligado a que Santiago Pedraz, el juez de la Audiencia Nacional que durante los últimos 12 años ha investigado esta causa, la cerrara, poniendo fin a la lucha que siempre la familia ha tratado de sacar adelante en los tribunales españoles.

José Couso, investigación y justicia”, un lema que desde Samba Da Rua llevamos apoyando todos estos años de atrás y que siempre nos va a hacer seguir adelante. De ello estam@s orgullos@ y por nuestro recorrido no podrá faltar ese día especial de cada año: el aniversario que se celebra en Madrid enfrente de la Embajada de EEUU, junto a los familiares, amig@s, compañer@s de profesión que continúan resistiéndose a aceptar una muerte de la que nadie quiere hacerse responsable.

Hoy es un día importante para nuestro colectivo, pero también para toda la sociedad que busca igualdad y justicia. José somos todos. Y su causa es un ejemplo de que la verdad de los hechos lo puede cambiar todo y sólo con la verdad podemos ser libres. Por eso seguimos apoyando este proceso que parece tener un nuevo destino en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Desde nuestra página web queremos compartir con tod@s nuestra gran vinculación con una tragedia que nos pone la piel de gallina cada vez que la acompañamos con nuestra música, que nos emociona profundamente y nos hace empatizar con tod@s l@s que amaron a esta persona.

Seguiremos creyendo en el poder de la calle, de las protestas, de las manifestaciones. El poder universal de la música, capaz de ejercer una transformación en tod@s nosotr@s. El poder de la acción social, pues también forma parte del adn de este grupo de personas. Seguimos a vuestro lado familia…

Jose Couso

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